Verano del año 28 tras la apertura del Portal Oscuro.
Tal enorme hogar seguía calentando el amplio interior de la posada Orgullo de León incluso estando ésta algo vacía aquella noche. Uno de los pocos comensales que había en un rincón era Ruthie, quien fue al lugar de encuentro que se le dijo en cuanto terminó sus labores de mensajería por la villa. Llevaba un rato esperando la llegada de Ivano, pero la única cara conocida que la sacó de su alelamiento no era quien ella quería ver. Levantó la cabeza del vaso de agua que tenía frente a sí cuando se dio cuenta de que Baethal aparecía por la entrada con una mano sobre la cara, presionándose el hueso nasal con evidente cansancio. Sin embargo, lejos de prestar atención a éste, miró tras él con la esperanza de que el otro hombre viniera siguiéndole. No fue así.