Primavera
del año 28 tras la apertura del Portal Oscuro.
La
noche comenzó siendo intensa. Después de hablar otra vez de lo
mismo con Dunnabar, quien le sugería el confuso mensaje de «tienes
que hacer esto, pero tú haz lo que quieras», entró a la taberna,
saludó a los conocidos y reparó en Óliver, que bebía en un
rincón. Se le acercó y, tras esconder con disimulo la acaparada
botella de ron, le insistió en que debía salir a tomar aire. Cereza
y algunas otras malas compañías de la infancia le dejaron recuerdos
de cómo debía tratar con borrachos, así pues, por fortuna,
consiguió convencerle y se lo llevó a la calle. Aparte de la gran
borrachera, el desdichado rubio tenía, para sorpresa de Maddison,
una tremenda depresión y incluso la confianza suficiente en ella
como para contarle qué le pasaba. Según decía, nadie le tomaba en
serio, cosa totalmente comprensible a causa de su comportamiento.