Verano del año 28 tras la apertura del Portal Oscuro.
Ya era hora de volver a casa, al día siguiente tenía trabajo y fue un fin de semana bastante intenso para Ruthie, por lo que necesitaba descansar para sentirse enérgica a la hora de llevar los envíos de la casa Prichard. Ya en su dormitorio en la posada de Villa Azora, acomodada, aseada, con el estómago lleno y lista para irse a la cama, decidió plasmar sus recuerdos en letras.
Ivano y yo pasamos la noche del viernes en una posada, una carísima que pagó sin dejarme si quiera aportar algo al precio. Antes de eso Berthold nos vio paseando por la ciudad, agarrados de la mano como dos adolescentes. Por todas las crines de mi yegua, qué vergüenza pasé…